Categoría: Artículos de Alimentación

Qué distingue a un intolerante a la lactosa y qué pautas alimenticias debe seguir

Con la globalización, los productos se han diversificado hasta tal punto que ya no es raro encontrar gente con intolerancia a ciertos compuestos de los alimentos. En el artículo de hoy hablaré de la intolerancia a la lactosa, más concretamente de qué distingue a un individuo intolerante a la lactosa, qué recomendaciones alimenticias debe seguir y qué es lo que sucede cuando consume lactosa.

 

 

 

¿Qué siente una persona intolerante a la lactosa?

Tras el consumo de lactosa, algunas de las manifestaciones clínicas que se pueden dar son:

  • Diarrea acuosa, precedida de flatulencias características.
  • Dolor abdominal, con intensidad variable a lo largo del tiempo.
  • Distensión abdominal (estiramiento)

¿Qué reacciones se producen en estómago de un intolerante a la lactosa?

La lactasa, contenida en la leche y sus productos derivados, no es digerida por el organismo (por ausencia de lactasa, encargada de este proceso), por lo que llegará tal cual hasta las bacterias de nuestro organismo, las cuales degradarán la lactosa formando gases, los cuales originan las flatulencias y ácido láctico. La presión osmótica que ejerce este ácido láctico hará que se retenga el agua, formando heces más acuosas y dando lugar a la diarrea, que será expulsada junto a dichos gases.

¿Qué tratamiento tiene una persona intolerante a la lactosa?

Básicamente, se ha de controlar la dieta de dicho individuo, ayudándolo a aprenda a interpretar los etiquetados de los alimentos para evitar que ingiera lactosa e informándole de que alimentos pueden contener este disacárido.

alimentos prohibidos para un intolerante a la lactosa

La leche y sus productos derivados, a menos que se les haya extraído la lactosa, han de estar prohibidos para un intolerante a la lactosa.

Algunos de los alimentos que no debe consumir son:

  • Leche, obviamente
  • Queso
  • Mantequilla
  • Dulce de leche
  • Nata
  • Batidos

 

La edad, el deterioro del sentido del gusto y el sabor

Todos conocemos o hemos visto a, como mínimo, una persona mayor que no afronta la hora de comer como lo harían la mayoría de jóvenes: esa ilusión, el placer de comer (y más si es algo que les gusta).

Esto se debe a muchos factores, la mayoría patologías más o menos graves asociadas a la edad, que cursan con falta de apetito, dolor al tragar. Sin embargo, no voy a hablar de ninguna patología sino de otro factor que podemos tratar con mucho más facilidad los que convivimos con mayores o tenemos amplio contacto con ellos, voy a contaros algo obvio pero que a veces no solemos tener en cuenta a la hora de abrirle el apetito a nuestros mayores:

La edad y el deterioro de las papilas gustativas

Cuando tomamos un alimento, alguno de los factores más destacables a la hora de sentir placer por la comida son:

  1. La textura o la resistencia que presenta el alimento a ser masticado.
  2. El aroma del producto, lo que los ingleses denominan flavor.
  3. El sabor del alimento, percibido con las papilas gustativas a través del sentido del gusto.

Cuando envejecemos, las papilas gustativas van perdiendo su capacidad de percibir los sabores (aunque claramente esto dependerá mucho de la persona y de si ésta fuma/fumaba o no) ocasionando que nuestro nivel de recepción sensorial disminuya. Así pues, a lo largo de las edades, este umbral de percepción disminuye, siendo mayor la cantidad de sustancias con sabor que necesitaremos para notarlo y… ¿Qué quiere decir esto?

menestra sabor

Una menestra de verduras sería el ejemplo ideal de un plato que debe ser aliñado correctamente para que no se produzca el rechazo por falta de sabor.

Una de la falta de apetito que tienen las personas mayores es debido a la incapacidad de encontrarle el gusto a una serie de alimento, especialmente muchas verduras y algunas frutas, a las comidas sin sal, a los purés (que aparte de no tener una textura especialmente agradable, ya que el cerebro prefiere los sabores crujientes, si le quitas el sabor puede ocasionar hasta rechazo) etc… Sin embargo, esto no es excusa para elevar los niveles de sal en las comidas, ya que como bien sabemos, son varios los problemas que puede traer este mineral (el más destacable la hipertensión) y no conviene suministrarla en exceso, a veces incluso ni en dosis normales (hablaríamos de una dieta hiposódica).

Por tanto, debemos de buscar el sabor en otros productos como por ejemplo:

  • Limón: provee los alimentos de un fuerte sabor ácido que, usado correctamente, puede ser percibido gratamente por una persona con la capacidad gustativa disminuida, aumentando la calidad sensorial del plato. Además, el limón es rico en vitamina C como cualquier cítrico y es otro factor a tener en cuenta.
  • Aceite de Oliva Virgen: vuelve los productos más sabrosos y, usado en su justa medida, ya son numerosos estudios los que demuestran sus beneficios para la salud.
  • Hierbas aromáticas: de nuevo estaremos aportando sabor a través de productos que sólo ceden aromas principalmente al alimento, aumentando el sabor de este y haciéndolo perceptible a esos umbrales reducidos de los que hablabamos. Ejemplos son: cilantro, orégano, perejil.
  • Semillas aromáticas: igual que en el caso anterior, aportaremos sabores y aromas fácilmente perceptibles. Un ejemplo es la pimienta.
  • Vinagre.
  • Ajo.

Sin embargo, para usar efectivamente estos productos es necesario conocer los gustos de la persona en cuestión, ya que al ser sabores fuertes puede aparecer el rechazo si alguno de ellos resulta desagradable, para lo que podemos aplicar el dicho (de una forma curiosa, claro): más vale sólo que mal acompañado.

La hipernatremia: su concepto y riesgos para la salud

El artículo de hoy es breve pero técnico. Me servirá para poder hablar más adelante del concepto de la hipernatremia y de los riesgos que tiene el elevado consumo de minerales, especialmente los excesos de sal, con padecer ciertas enfermedades. Sin más preámbulos:

 

 

 

Hipernatremia

La hipernatremia es una alteración de la concentración de sodio plasmático: se produce por un incremento de sodio plasmático por lo que aumentará la molalidad plasmática. Esto provoca la salida de agua hacia el exterior celular, con la consiguiente deshidratación.

Depende de la parte del cuerpo donde se produzca la deshidratación pueden darse unos cuadros clínicos u otros. Por ejemplo, una de las áreas más problemáticas (en las células nerviosas) se pueden dar síntomas tales como letargia, reflejos hiperactivos o temblor muscular.

Hay dos tipos de hipernatremia:

  1. Hipernatremia hipervolémica: gran retención de agua y del sodio encontrado en ésta. Esto puede dar lugar a un aumento total del contenido de agua y sodio, por lo que se producirá una orina muy concentrada. Esta patología fisiológica se puede dar por factores renales o ingesta excesiva de sodio.
  2. Hipernatremia hipovolémica: en este caso la cantidad de sodio se mantiene pero disminuye el agua extracelular, por lo que baja la cantidad de sodio repartida por el organismo aunque éste se encuentra más concentrado. Se puede dar por baja producción de vasopresina, por lo que el agua se elimina en mayor medida a través de la orina y del sudor. El principal problema de la hipernatremia hipovolémica es la pérdida excesiva de agua, especialmente en grupos de riesgo.

La principal vía para corregir esta patología es administrar agua natural para corregir el déficit relativo de agua, lo cual se ha de hacer lentamente puesto que en caso contrario podría resultar muy peligroso.

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