Categoría: Opinión

El mercado de la fibra alimentaria

Carbohidratos

El mercado de la fibra alimentaria

Por Antonio Serrano

Últimamente está muy de moda la fibra alimentaria. Cada vez más marcas nos venden sus productos “enriquecidos” o “ricos” en fibra. En cierto modo, esto es marketing puro. La gente pide fibra y la industria responde añadiéndola a los alimentos pero bien es cierto que cualquier fruta, producto vegetal o cualquier pan (integral) contienen óptimas proporciones de fibra. Entonces, ¿para qué enriquecer los productos con esta sustancia?

Bueno, es sencillo: la fibra es en muchos casos para la industria un subproducto y en otros un desecho, así que si la gente lo demanda, tanto que mejor ¡que paguen por ello! sólo hay que añadirlo al alimento y dejar que aumente el peso neto de éste (de ahí que hayan creado esta moda de enriquecer con fibra).

La fibra es necesaria para el buen funcionamiento del intestino: ayuda a acelerar el tránsito intestinal evitando que se acumulen las sustancias tóxicas y depura el intestino grueso. También retiene el agua que no es tomada por el cuerpo, aumentando de volumen y actuando en cierto modo de “desatascador” -lo mismo he sido demasiado gráfico-. Esto es lo que hace que un alimento rico en fibra sea más demandado que uno sin este etiquetado pero… ¿realmente hace algo bueno el tomar estos excesos de fibra en los alimentos?

¿Son buenos los alimentos enriquecidos con fibra?

No. O sí. Es sencillo: si se tiene una alimentación pobre en fruta, en vegetales o se consumen sólo alimentos refinados, aparte de ser una dieta basura vas a tener falta de fibra, así que estos alimentos sí que ayudarán… Pero es eso, para que ayuden tienes que seguir una dieta poco saludable entonces no sale a cuenta. Por ello prefiero decir que no, no ayudan estos “enriquecimientos” aunque sí lo hace la fibra natural del producto.

Por lo tanto, deberíamos plantearnos si nos salen realmente rentables estos productos o si en verdad los necesitamos aunque puede que sea demasiado tarde: cada vez es más raro encontrar productos como galletas o panes sin enriquecer.

¿Es realmente necesario?

 

La nutrición hoy en día

La nutrición hoy en día

A menudo solemos relacionar la nutrición con diversa propaganda comercial: ya son muchas las marcas y organizaciones que pretenden sacar tajada del creciente mercado (debido a un aumento de la preocupación social por la salud) y que por ello nos bombardean día a día con dudosa información acerca de sus productos como base para una buena nutrición.

En mi opinión, sólo existe una base para la buena nutrición: la buena alimentación o, para entendernos, la alimentación saludable. Es casi imposible abarcar todos los temas que influyen para dar lugar a una nutrición óptima, sobre todo porque ésta varía de persona a persona, no sólo por sus condiciones físicas sino por sus gustos, su procedencia e incluso su religión.

dukan

La polémica dieta Dukan gana cada vez más detractores. Incluso la agencia de seguridad alimentaria de su propio país (Francia) la considera desequilibrado y la incluye en su lista negra.

Además, hay grandes grupos de población que suelen asumir que la nutrición es algo de lo que cualquiera puede hablar libremente pero, como todo, se necesita primero una base, ya que sino oiremos disparates como “el pan engorda” o “los batidos de proteínas ayudan a ganar músculo” (cuando en realidad lo que aumentan es la masa grasa a partir de cierto punto), por lo que debido al fuerte impacto social que está teniendo la alimentación y la nutrición en el siglo XXI debemos ser críticos y no creer todo lo que nos digan, sino aprender a juzgar por nosotros mismos. Ser capaz de diferenciar entre propaganda comercial o empresas lucrativas con la verdadera alimentación saludable se está convirtiendo cada vez en un objetivo más difícil, lo cual no debería ser así.

Los niños sanos aprenden mejor. La gente sana es más fuerte, más productiva y está en mejores condiciones de romper el ciclo de pobreza y desarrollar al máximo su potencial. -OMS

Pero, por supuesto, no todo es negativo en el aspecto social de la nutrición (ni mucho menos): al igual que se filtran “rumores” como los citados sin ninguna coherencia científica, también se transmite la tradición de una alimentación saludable. La costumbre de comer con pan, la comensalía, siendo esta la imagen de la familia y/o los allegados reunidos en torno a una mesa con los alimentos, las recetas más típicas y tradicionales de cada región o país (el arroz y conejo, la sémola) que además, de forma “evolutiva” han adquirido una composición casi perfecta… Son muchos los factores que afectan positivamente a la alimentación y, por tanto, a la nutrición y la gran mayoría relacionados con la tradición y la costumbre ya que en muchas ocasiones la mejor alimentación, como muchas veces alude mi maestro en el aula, es la que nos enseñan nuestros mayores.

Paella Valenciana

Un ejemplo de una receta con una composición equilibrada es la paella (en la imagen la paella valenciana). El arroz y la carne (de conejo y/o pollo) se complementan perfectamente.

Para concluir, de un modo u otro todos sabemos lo que es saludable y lo que no, por lo que no debemos dejarnos influenciar por toda esa propaganda comercial y todo el arsenal de productos que aseguran brindarnos salud a raudales a través de una nutrición artificial, ya que lo natural supera con creces lo sintético y, en muchas ocasiones, la tradición a lo comercial. Una vez más os invito a dejar vuestra opinión en los comentarios.

Fraude en el etiquetado: La carne de caballo ¿Debería preocuparme? ¿En qué alimentos se ha encontrado?

La carne de caballo

Durante estos días se ha extendido profusamente la noticia de la presencia de carne de caballo en productos cuya etiqueta no especifica este contenido, llegando a estar en boca de todos las marcas o productos que habían cometido tal fraude y siendo estos el centro de cientos de miles de dedos que señalan y juzgan… pero siendo realistas (y no, no voy a salir con lo típico de “en que otras tantas cosas nos engañarán”, porque eso sería caer en un topicazo y restar valor informativo) no todo lo que se dice o se escucha es cierto (evidentemente) y esto sucede frecuentemente cuando quien informa se queda con lo que más le interesa o más impacto va a tener.

Por supuesto, lo que vais a leer a continuación es una opinión más, no pretendo restar credibilidad a otras fuentes. Aún así al final del artículo os he adjuntado todas las fuentes de información (análisis de la carne de caballo, posible presencia de sustancias no deseables…) que he usado para este artículo, lo cual (al menos en mi opinión) si me diferenciará de ciertos charlatanes o dicharacheros.

En primer lugar me gustaría responder a una pregunta muy simple:

¿Tiene algo de malo la carne de caballo?

Por desgracia esta pregunta no tiene respuesta genérica: depende del estado de salud del animal antes del sacrificio, ya que de partida los nutrientes que aporta esta carne son equilibrados(1). Sin embargo, sí que me atrevería a afirmar que un equino no se sacrifica en sus “mejores” años de vida, sino cuando ha dejado de ser rentable (por cruel que suene) para el propietario o cuando no es capaz de cumplir los objetivos que se esperan de él

carne de caballo

En algunas zonas del mundo es común el consumo de la carne de equino.

Vayamos a un ejemplo: un caballo de carreras cuya edad ha limitado su rendimiento. El dueño no puede mantenerlo y sabe que la decadencia del equino es inminete y todo animal que no fallece por muerte natural acaba en el matadero (esto es así) y le dan la opción de obtener un subproducto (la carne) y saber que esto le va a suponer unos ligeros ingresos… entonces ¿Por qué negarse?

Poniéndonos por tanto en el peor de los casos, partiendo siempre de la premisa de que en España no se críen caballos para el consumo humano, la carne destinada a formar parte del alimento procedería de un animal deteriorado o, como pasa con los sementales, una carne con un alto contenido en hormonas.

Sin embargo, el escándalo sólo se relaciona con el etiquetado, no con un mal estado o composición de la carne, por lo que no es menester preocuparse por este aspecto.

Además, el períodico la Razón hacía alusión a las declaraciones de la asociación española de pediatría(2), según la cual la carne de caballo es óptima para la etapa del crecimiento al suponer una fuente rica de proteínas, hierro y zinc.(3)

¿Debería preocuparme por la carne de caballo u otras adulteraciones?

No. Hoy en día existe una elevada preocupación por el consumidor, especialmente desde la crisis de las vacas locas, tras la cual se reformuló la normativa de tal forma que el responsable directo de las adulteraciones o el mal estado de los productos sea quien lo produce, no el estado. Claro, ahora que se le cae el pelo al productor si mete la pata, las cosas funcionan mucho mejor. (Antes esta responsabilidad recaía sobre el estado).

Además desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición podemos consultar la normativa sobre la higiene alimentaria de obligado cumplimiento que nos debe permitir comer más tranquilos.(4)

¿En qué alimentos se ha encontrado carne de caballo?

Desde el “escándalo” que comenzó en Irlanda, se han efectuado cientos de análisis cuya extensión se asemeja al efecto de una honda expansiva. Llegada a España la notificación de estas malas prácticas se realizaron a su vez los análisis pertinentes y, según informa RTVE(5) la OCU encontró carne de caballo (sin etiquetar) en hamburguesas de marca blanca (que en este caso resultaban además poco saludables por un alto contenido en grasa y sal). Por su parte, Nestlé (con su línea de productos Buitoni) decidió retirar unos platos de pasta rellena de carne en la cual había más de un 1% de carne de caballo. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente encontró a su vez ADN equino en los canelones de la marca comercial “La Cocinera”.

Con respecto a Ikea, recordamos que esta multinacional no tiene las mismas condiciones en todos los países y reiteramos que los estudios realizados hasta la fecha (06/03/2013) en España no han dado indicio de contener carne procedente de caballo.

Fuentes:

(1) Physicochemical properties of meat of Italian Heavy Draft horses slaughtered at the age of eleven months – A. Tateo, P. De Palo2, E. Ceci and – P. Centoducati

(2) AEPED

(3) Pediatras dicen que la carne de caballo es una “excelente” fuente de proteínas para los niños – Periódico “La Razón”

(4) Higiene Alimentaria – AESAN

(5) Carne de caballo, una crisis alimentaria – RTVE

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