Categoría: Trucos y Consejos

¿ Cómo preparar limonada alcalina casera ?

como preparar limonada alcalina

El artículo de hoy es una breve metodología casera para elaborar limonada alcalina (suero fisiológico) en casa. Este producto pretende parecerse a la solución de rehidratación oral que desarrolló la Organización Mundial de la Salud de fórmula mucho más compleja. Sin embargo, el efecto es, cuanto menos, semejante a ésta. Se suele usar en casos de diarrea, vómitos y deshidratación.

 

 

Cómo preparar limonada alcalina casera

cómo preparar limonada alcalina casera

El limón es uno de los ingredientes de esta limonada alcalina por su aporte de ácido cítrico entre otras sustancias.

Ingredientes de la limonada alcalina casera:

  • Agua ( 1 litro )
  • Limón (2 ó 3)
  • Bicarbonato ( media cucharilla )
  • Sal ( media cucharilla )
  • Azúcar ( 3 cucharadas )

Preparación de la limonada alcalina casera:

  1. En primer lugar y opcional, deberemos hervir el litro de agua.
  2. Luego, extraeremos el zumo de 2 ó 3 limones, en función de su tamaño.
  3. Se añaden las cucharadas de azucar, la sal y el bicarbonato.
  4. Remover bien.

Este preparado de limonada alcalina se suele usar como rehidratante para el organismo ya que tiene bastantes efectos positivos como por ejemplo:

  • En caso de vómitos, ayuda a recuperarse al estómago gracias al bicarbonato.
  • En caso de diarrea, ayuda a recuperar el agua perdida en las heces y los electrolitos.
  • Contiene vitamina C, importante si estas patologías son de origen infeccioso.
  • En caso de deshidratación, su composición isotónica ayuda a recuperar los niveles correctos de hidratación.

IMPORTANTE: es necesario consumir algún producto con potasio (como el plátano) tras tomar esta limonada alcalina (la formulación original de la OMS contiene cloruro potásico para este aporte). Puedes consultar en esta sección de la web alimentos ricos en potasio.

 

La edad, el deterioro del sentido del gusto y el sabor

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Todos conocemos o hemos visto a, como mínimo, una persona mayor que no afronta la hora de comer como lo harían la mayoría de jóvenes: esa ilusión, el placer de comer (y más si es algo que les gusta).

Esto se debe a muchos factores, la mayoría patologías más o menos graves asociadas a la edad, que cursan con falta de apetito, dolor al tragar. Sin embargo, no voy a hablar de ninguna patología sino de otro factor que podemos tratar con mucho más facilidad los que convivimos con mayores o tenemos amplio contacto con ellos, voy a contaros algo obvio pero que a veces no solemos tener en cuenta a la hora de abrirle el apetito a nuestros mayores:

La edad y el deterioro de las papilas gustativas

Cuando tomamos un alimento, alguno de los factores más destacables a la hora de sentir placer por la comida son:

  1. La textura o la resistencia que presenta el alimento a ser masticado.
  2. El aroma del producto, lo que los ingleses denominan flavor.
  3. El sabor del alimento, percibido con las papilas gustativas a través del sentido del gusto.

Cuando envejecemos, las papilas gustativas van perdiendo su capacidad de percibir los sabores (aunque claramente esto dependerá mucho de la persona y de si ésta fuma/fumaba o no) ocasionando que nuestro nivel de recepción sensorial disminuya. Así pues, a lo largo de las edades, este umbral de percepción disminuye, siendo mayor la cantidad de sustancias con sabor que necesitaremos para notarlo y… ¿Qué quiere decir esto?

menestra sabor

Una menestra de verduras sería el ejemplo ideal de un plato que debe ser aliñado correctamente para que no se produzca el rechazo por falta de sabor.

Una de la falta de apetito que tienen las personas mayores es debido a la incapacidad de encontrarle el gusto a una serie de alimento, especialmente muchas verduras y algunas frutas, a las comidas sin sal, a los purés (que aparte de no tener una textura especialmente agradable, ya que el cerebro prefiere los sabores crujientes, si le quitas el sabor puede ocasionar hasta rechazo) etc… Sin embargo, esto no es excusa para elevar los niveles de sal en las comidas, ya que como bien sabemos, son varios los problemas que puede traer este mineral (el más destacable la hipertensión) y no conviene suministrarla en exceso, a veces incluso ni en dosis normales (hablaríamos de una dieta hiposódica).

Por tanto, debemos de buscar el sabor en otros productos como por ejemplo:

  • Limón: provee los alimentos de un fuerte sabor ácido que, usado correctamente, puede ser percibido gratamente por una persona con la capacidad gustativa disminuida, aumentando la calidad sensorial del plato. Además, el limón es rico en vitamina C como cualquier cítrico y es otro factor a tener en cuenta.
  • Aceite de Oliva Virgen: vuelve los productos más sabrosos y, usado en su justa medida, ya son numerosos estudios los que demuestran sus beneficios para la salud.
  • Hierbas aromáticas: de nuevo estaremos aportando sabor a través de productos que sólo ceden aromas principalmente al alimento, aumentando el sabor de este y haciéndolo perceptible a esos umbrales reducidos de los que hablabamos. Ejemplos son: cilantro, orégano, perejil.
  • Semillas aromáticas: igual que en el caso anterior, aportaremos sabores y aromas fácilmente perceptibles. Un ejemplo es la pimienta.
  • Vinagre.
  • Ajo.

Sin embargo, para usar efectivamente estos productos es necesario conocer los gustos de la persona en cuestión, ya que al ser sabores fuertes puede aparecer el rechazo si alguno de ellos resulta desagradable, para lo que podemos aplicar el dicho (de una forma curiosa, claro): más vale sólo que mal acompañado.

La cocción efectiva en la cocina: cómo saber si los alimentos están bien cocidos

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Aprovechando la temática que estoy tratando estos días, voy a transmitiros algunas nociones culinarias a la hora de elaborar los alimentos que espero que os sean de utilidad. Empecemos: en primer lugar…

 

 

 

¿Qué es la cocción?

Cocer un alimento implica transmitirle calor ya sea por una fuente de calor (un fogón de la cocina) o bien una radiación (el microondas) para subir su temperatura. Por supuesto, el proceso cambia mucho según lo que queramos calentar, ya sea agua, pan, carne… el proceso seguirá rutas distintas pero seguirá siendo una cocción.

¿Qué cambia al cocer un alimento?

  • Cocción de pasta

    Por supuesto, sin los cambios durante la cocción, este plato de pasta no tendría ni este aspecto, ni su textura.

    Cambios físicos, por ejemplo, la textura: un alimento puede ablandarse tras una cocción en agua (hervir) como es el caso de las zanahorias, mientras que también puede volverse más crujiente, como es el caso del pan. Para que estos cambios sean positivos debemos aplicar la cocción a una temperatura óptima (que depende del alimento) y durante el tiempo que sea necesario (y no más).

  • Cambios químicos, por ejemplo, cuando cocemos un huevo sus proteínas se desnaturalizan, por eso pasan de estar en forma líquida o fluida (tal y como salen del ave) a estar en forma sólida, una vez está cocido. Este proceso hace las proteínas más asimilables al organismo y mejora por tanto la calidad nutritiva.
  • Cambios biológicos, los cuales son los más importantes a nivel sanitario, es en la gran mayoría de los casos eliminar las bacterias que tiene el alimento crudo.

¿Cómo saber cuando un alimento está bien cocido?

Depende de dos factores:

  1. Del tipo de alimento: algunos métodos de cocción, como puede ser la cocción al vapor, se reservan para algunos alimentos en concreto, ya que no aseguran que se alcance una temperatura lo suficientemente elevada en todo el alimento como para eliminar las bacterias y cambiar sus propiedades. Por ejemplo, unas zanahorias bien lavadas podríamos hacerlas al vapor y así tal vez conservarían mas nutrientes que, por ejemplo, hervidas, mientras que un filete de ternera es mejor asegurarse de que existen temperaturas suficientemente elevadas para que adquiera la textura, el sabor y la salubridad deseados, como pasa en las brasas o la plancha, por ejemplo.
  2. Del medio de cocción, para lo que es válido el ejemplo anterior pero planteado a la inversa.

Algunos ejemplos son:

  • La pasta: a la hora de cocer la pasta en agua, es recomendable que dicha agua esté hirviendo y contenga un poco de sal y, si se desea, aceite. La proporción de agua tampoco debería ser muy elevada con respecto a la pasta, ya que esto junto con la sal condicionaran la ósmosis del medio y favorecen una buena cocción (aún así ya se sabe, la sal con moderación). Cuando se considera que la pasta está al dente, es el mejor momento para extraerla. Si nos pasamos en la cocción la pasta tendrá el almidón más hidrolizado y tendrá una textura que puede resultar desagradable.
cocción de carne

Éste es el aspecto de una pieza de carne bien cocida

  • La carne: es importante que el calor de cocción, sea como sea (plancha, parrilla, sartén…) alcance el centro del alimento. De no ser así podría presentar sabores a los que no estamos acostumbrados y puedan resultar desagradables y algunas bacterias podría sobrevivir. Por ello es mejor asegurarse de que la carne esté bien hecha apreciando que la superficie haya cogido un color óptimo y que la pieza tenga una textura correcta.
  • El pescado: de nuevo, al igual que con la carne, es mejor asegurarse de que esté  bien hecho. Sea como sea (a la plancha, al horno…) la temperatura óptima debe ser alcanzada en todo el alimento.
  • Las verduras: al revés que pasa con los alimentos anteriores, es mejor no someter a las verduras a temperaturas muy elevadas o durante mucho tiempo, así como considerar su gran proporción de agua. Por ello, métodos como el hervido, al vapor o al horno son más recomendados. Es más, suponiendo que están bien lavadas no suele haber peligro microbiológico así que el punto de cocción dependerá del gusto de cada uno.

En verdad, una de las grandes implicaciones que tuvo el descubrimiento del fuego fue en la elaboración de alimentos: una mayor disponibilidad de nutrientes y una reducción de la carga microbiana nociva, entre otros, fueron algunos de los factores que permitieron al ser humano desarrollar sus capacidades físicas y cognitivas con mayor rapidez.

Por ello la cocción es y ha sido desde que se comenzó a emplear un factor indispensable de la elaboración de alimentos.

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