Fraude en el etiquetado: La carne de caballo ¿Debería preocuparme? ¿En qué alimentos se ha encontrado?

Caballo

La carne de caballo

Durante estos días se ha extendido profusamente la noticia de la presencia de carne de caballo en productos cuya etiqueta no especifica este contenido, llegando a estar en boca de todos las marcas o productos que habían cometido tal fraude y siendo estos el centro de cientos de miles de dedos que señalan y juzgan… pero siendo realistas (y no, no voy a salir con lo típico de “en que otras tantas cosas nos engañarán”, porque eso sería caer en un topicazo y restar valor informativo) no todo lo que se dice o se escucha es cierto (evidentemente) y esto sucede frecuentemente cuando quien informa se queda con lo que más le interesa o más impacto va a tener.

Por supuesto, lo que vais a leer a continuación es una opinión más, no pretendo restar credibilidad a otras fuentes. Aún así al final del artículo os he adjuntado todas las fuentes de información (análisis de la carne de caballo, posible presencia de sustancias no deseables…) que he usado para este artículo, lo cual (al menos en mi opinión) si me diferenciará de ciertos charlatanes o dicharacheros.

En primer lugar me gustaría responder a una pregunta muy simple:

¿Tiene algo de malo la carne de caballo?

Por desgracia esta pregunta no tiene respuesta genérica: depende del estado de salud del animal antes del sacrificio, ya que de partida los nutrientes que aporta esta carne son equilibrados(1). Sin embargo, sí que me atrevería a afirmar que un equino no se sacrifica en sus “mejores” años de vida, sino cuando ha dejado de ser rentable (por cruel que suene) para el propietario o cuando no es capaz de cumplir los objetivos que se esperan de él

carne de caballo

En algunas zonas del mundo es común el consumo de la carne de equino.

Vayamos a un ejemplo: un caballo de carreras cuya edad ha limitado su rendimiento. El dueño no puede mantenerlo y sabe que la decadencia del equino es inminete y todo animal que no fallece por muerte natural acaba en el matadero (esto es así) y le dan la opción de obtener un subproducto (la carne) y saber que esto le va a suponer unos ligeros ingresos… entonces ¿Por qué negarse?

Poniéndonos por tanto en el peor de los casos, partiendo siempre de la premisa de que en España no se críen caballos para el consumo humano, la carne destinada a formar parte del alimento procedería de un animal deteriorado o, como pasa con los sementales, una carne con un alto contenido en hormonas.

Sin embargo, el escándalo sólo se relaciona con el etiquetado, no con un mal estado o composición de la carne, por lo que no es menester preocuparse por este aspecto.

Además, el períodico la Razón hacía alusión a las declaraciones de la asociación española de pediatría(2), según la cual la carne de caballo es óptima para la etapa del crecimiento al suponer una fuente rica de proteínas, hierro y zinc.(3)

¿Debería preocuparme por la carne de caballo u otras adulteraciones?

No. Hoy en día existe una elevada preocupación por el consumidor, especialmente desde la crisis de las vacas locas, tras la cual se reformuló la normativa de tal forma que el responsable directo de las adulteraciones o el mal estado de los productos sea quien lo produce, no el estado. Claro, ahora que se le cae el pelo al productor si mete la pata, las cosas funcionan mucho mejor. (Antes esta responsabilidad recaía sobre el estado).

Además desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición podemos consultar la normativa sobre la higiene alimentaria de obligado cumplimiento que nos debe permitir comer más tranquilos.(4)

¿En qué alimentos se ha encontrado carne de caballo?

Desde el “escándalo” que comenzó en Irlanda, se han efectuado cientos de análisis cuya extensión se asemeja al efecto de una honda expansiva. Llegada a España la notificación de estas malas prácticas se realizaron a su vez los análisis pertinentes y, según informa RTVE(5) la OCU encontró carne de caballo (sin etiquetar) en hamburguesas de marca blanca (que en este caso resultaban además poco saludables por un alto contenido en grasa y sal). Por su parte, Nestlé (con su línea de productos Buitoni) decidió retirar unos platos de pasta rellena de carne en la cual había más de un 1% de carne de caballo. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente encontró a su vez ADN equino en los canelones de la marca comercial “La Cocinera”.

Con respecto a Ikea, recordamos que esta multinacional no tiene las mismas condiciones en todos los países y reiteramos que los estudios realizados hasta la fecha (06/03/2013) en España no han dado indicio de contener carne procedente de caballo.

Fuentes:

(1) Physicochemical properties of meat of Italian Heavy Draft horses slaughtered at the age of eleven months – A. Tateo, P. De Palo2, E. Ceci and – P. Centoducati

(2) AEPED

(3) Pediatras dicen que la carne de caballo es una “excelente” fuente de proteínas para los niños – Periódico “La Razón”

(4) Higiene Alimentaria – AESAN

(5) Carne de caballo, una crisis alimentaria – RTVE

Déjanos tu opinión:

A %d blogueros les gusta esto: