Lechuga

Desde los tiempos de los persas y los romanos, las hojas de la Lactuca sativa (la lechuga) han sido incluidas en gran variedad de dietas. Y es que su contenido en fibra ya atrajo a los romanos en primera instancia, como alimento que tomar despues de una comilona, no sólo por la fibra alimenticia que contiene, que ayuda al tránsito intestinal, sino por su efecto para favorecer el sueño.

Por ello la lechuga es uno de los alimentos más recomendados cuando lo que se pretende es perder peso.

Su composición es:

Su escaso contenido en macronutrientes o componentes mayoritarios es debido a la elevada proporción de agua que se encuentra en este alimento, alcanzando el 94,9% del mismo. Sin embargo esto no es excusa para que pueda contener micronutrientes, entre los cuales se destacan la vitamina A y B9

Su contenido en vitamina A supone un alto contenido con respecto a las necesidades diarias medias, su alto contenido en folatos o vitamina B9, y de minerales como el potasio la hacen además un alimento ideal

Componentes mayoritarios (por 100g):

  • Agua 94,9g

Aporte Calórico: 16 cal

Micronutrientes:
  • Vitamina A 260µg
  • Vitamina Bµg
  • Potasio 290mg

Beneficios:

Gracias a su contenido en fibra, la lechuga puede suponer una genial ayuda para personas cuyo tránsito intestinal sea mas lento de lo normal, hecho que podría original diversas afecciones en el intestino grueso. Aparte también es buena para el sistema nervioso gracias al contenido de folatos y en general de vitamina B

Además, posee una sustancia sedante (no tóxica ni adictiva) que se relaciona en casos de insomnio por lo que se recomienda tomar lechuga en caso de no conciliar el sueño. Es sabido que durante los procesos digestivos es de mayor dificultad conciliar el sueño así que, si por la noche hay problemas a la hora de dormir, es recomendable tomar como plato único lechuga, lo cual ayudará a conciliar el sueño.

Aparte, la lechuga da una importante sensación de saciedad a través de un mínimo aporte calórico,  según lo cual es muy buena para elaborar dietas de bajo aporte calórico

Formas de tomar:

  1. Cruda: se toma normalmente cruda, ya que es como mejor se disfruta de su sabor y textura. Si se ha de aliñar, un poco de limón no sólo aportará sabor y vitamina C, sino que colaborará en la absorción de nutrientes por parte de nuestro organismo. En un caso alternativo, se recomienda tomar con aceite de oliva, rico en ácidos grasos insaturados y con vinagre al gusto. Es mejor evitar añadir sal, hay formas más sanas de dar sabor.
  2. Cocinada: ya que se pueden someter a cocción como cualquier verdura pero esto degradaría cierta cantidad de nutrientes.

Extras:

Conservación:

La lechuga, como bien es sabido, con el paso del tiempo va tomando una coloración oscura hasta echarse a perder. Esto es debido a que su conservación es muy difícil de que se efectúe de manera correcta.

Como el resto de vegetales, con el paso del tiempo por medios degradativos va perdiendo la vitamina y otras sustancias, pero debido a su alto contenido en agua es aún más difícil de conservar.

Por ello se recomienda conservarla por separado, lejos de otras frutas que producen agentes oxidativos de maduración como el plátano (que se pone negro), la manzana etc…

Tipos:

-Lechuga romana (más alargada), la cual para un correcto aliñado se parte en 4 trozos desde el eje y se le echan los condimentos como el vinagre, limon, aceite etc (depende de los gustos).

-Lechuga Iceberg: es aquella con la forma más redondeada, la cual se consume troceada y aliñada

-Lechuga Roble: posee una coloración distinta pero un sabor similar y se consume en ensalada junto o en el lugar de las anteriores

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