Recomendaciones sobre el consumo de pescado

pescado con ácidos grasos insaturados para la dieta antienvejecimiento

Recomendaciones sobre el consumo del pescado

Como ya habréis escuchado más de una vez, el consumo de pescado en la dieta hasta 3 ó 4 veces por semana es de gran importancia, especialmente por el contenido en ácidos grasos insaturados del pescado azul. Sin embargo, como pasa con cualquier alimento, el pescado puede contener sustancias indeseables o puede perder nutrientes en el proceso de cocinado.

Por ello, en el artículo de hoy daremos unas breves recomendaciones sobre el consumo de pescado de tal forma que podemos obtener lo mejor de él.

Algunos consejos sobre el consumo del pescado

  1. Someter a tratamientos térmicos: todos conocemos los anisakis del pescado, esos pequeños parásitos que contienen, especialmente en la hueva y vísceras. Sin embargo, tras eviscerar el pescado reducimos mucho el riesgo y, tras congelarlo o cocinarlo, el anisaki perece. Por ello un pescado sometido a un óptimo tratamiento térmico no tendrá riesgo de anisakis. Sin embargo, existen casos de alergia a las sustancias que pueda dejar el anisaki en el pez, son mas aisladas pero siempre se ha de tener en cuenta la excepción.
  2. No calentar a demasiada temperatura: los nutrientes que aporta, por ejemplo, una dorada al horno están en mejor estado (e incluso mayor cantidad) con respecto a los que aporta un pescado frito: someter a altas temperaturas un alimento durante un lapso de tiempo relativamente elevado puede reducir su número de nutrientes.
  3. No descartar el consumo de conservas de pescado: para esterilizar el pescado en conserva se suele someter la lata a altas temperaturas durante un período muy corto de tiempo (segundos) lo cual lejos de degradar los nutrientes (aunque algunos se pierden) aumenta su disponibilidad, es decir, los hacen más accesibles para nuestros organismos
  4. Diferenciar entre el origen del pescado: aunque el alimento que se le da a los peces de piscifactoría tenga una composición “medida”, a menudo no resulta igual de efectiva que un consumo natural de algas o pequeños peces como harían en su habitad natural. Por esto, algunos peces salvajes, aunque aumente en ellos el riesgo de anisakis (que eliminamos fácilmente por el calor) pueden tener un mayor contenido en ácidos grasos omega-3 con respecto a los criados en piscifactorías.
  5. El pescado, cuanto más fresco, mejor: en las grandes superficies o en las zonas donde hay mucho movimiento de mercancías se suele encontrar pescado más fresco, ya que lo renuevan con mayor frecuencia. Un pescado pasado puede ser desagradable, causar alergias o tener una relativa toxicidad en el peor de los casos.
  6. La contaminación por metales pesados, especialmente mercurio, es un factor a tener en cuenta. Normalmente el pescado pasa por una serie de controles que evitan que estas concentraciones sean muy elevadas, sin embargo, siempre hay un mínimo admisible, por lo que un exceso de consumo de pescado en la dieta puede aumentar la cantidad de mercurio en el organismo. Normalmente esto no es algo de lo que preocuparse, pero por ello siempre se recomiendo una alimentación variada y equilibrada

Y hasta aquí por ahora. Si tenéis cualquier consulta o creéis que se pueda añadir algo os recomiendo que dejéis un comentario con lo que necesitéis. ¡Un saludo!

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