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Cómo afecta el té verde a nuestro ADN

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Es indudable que la costumbre de tomar té ya se ha globalizado. A pesar de que no se ha afianzado tanto en unas localizaciones como en otras, gran parte de aquellos que consumen esta gran bebida lo hacen por sus indudables beneficios que aporta a la salud. Sin embargo, como todo, en cantidades excesivas no resulta tan bueno. El artículo de hoy es un poco técnico, tal vez se haga un poco difícil de entender, pero no es para menos por el tema que estamos tratando:

 

Cómo afecta el té verde a nuestro ADN

Pues sí, uno de los campos de influencia del té verde, bebida sobre la cual pienso hablar largo y tendido a lo largo de los próximos días, es el ADN.

Por supuesto, la genética no se puede alterar consumiendo unos alimentos u otros, pero si se puede condicionar su expresión. Esto es lo que se denomina epigenética, encargada de estudiar los factores no genéticos pero que influyen en el desarrollo de un organismo. Para no meternos en tecnicismos, lo dejaremos como una rama moderna de la biología con grandes expectativas de futuro.

Decimos que cuando un segmento de ADN está metilado, es como si estuviera cerrado, no se puede leer ni usar. La expresión del ADN de las personas se hace en función del estado de metilación del propio ADN y ésta se puede condicionar profundamente a raíz del medio ambiente y nuestros hábitos de vida. Así pues, el té verde contiene ciertas sustancias de la familia de los polifenoles que se ha demostrado que son capaces de condicionar esta expresión genética.

La más destacable es la Epigallocatechin gallate, siendo esta de las más abundantes del té verde y a la que se le han aplicado propiedades terapéuticas en algunas patologías (como el cáncer). Es capaz de reactivar genes protectores contra el cáncer tras ser consumida por el organismo a través del té verde (también se encuentra en otros alimentos, pero en proporciones ínfimas)

Otro efecto que se le asocia es una reducción en los niveles de colesterol, de nuevo, por su papel en el ADN: es capaz de estimular la expresión de las isoformas del apoE (pertenecientes al locus del cromosoma 19) relacionadas con bajos niveles de colesterol (apoE2 y apoE3) en lugar de la expresión de la apoE4 (más relacionada con la hipercolesterolemia).

Además, se le considera rico en antioxidantes y diferentes formas químicas beneficiosas para la salud de las que hablaré más adelante. Sin embargo, no cierro por hoy sin recordaros que todo en exceso es malo, así pues consumir té en exceso (más de 2-3 tazas al día) puede llevar a:

  • Aumento en la eliminación de calcio (riesgo de osteoporosis en población de riesgo)
  • Aumento de la eliminación de hierro (riesgo de anemia en población de riesgo)
  • Efecto negativos durante la digestión por la presencia de taninos (cuando se consume por exceso y en población de riesgo)

 

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